Hacerlo posible con NYOVA
29 septiembre, 2014
PRIMER CONCURSO NYOVA
11 mayo, 2015

Por favor, cuéntame una historia

PUBLICADO POR: NYOVA

En la casa del Diseño (con mayúscula) yo vivo al otro lado del espejo. Soy periodista y me toca contar lo que veo. La vida no me ha tocado con la varita mágica de saber crear pero me dio la oportunidad de saber mirar. Y eso es lo que hago: mirar, mirar, mirar... y elegir lo que debo contar.

NYOVA me ha propuesto ser jurado de este concurso y lo primero que pensé es “Pero, ¿de verdad es posible crear algo diferente? ¿queda sitio aún para la sorpresa? ¿para una mayor eficiencia? ¿para otra belleza?” Quiero creer que sí pero, sobre todo, tengo una confianza brutal en los jóvenes diseñadores que reflejan tan bien los nuevos modos de vivir, que son los suyos. Y las categorías de este concurso reflejan que, quien lo organiza, también lo sabe; Sentado pero relajado o A la intemperie son conceptos que manejan perfectamente quienes tienen menos de 35 años, ideas que hablan de tirarse en el sofá o ir de picnic al parque del barrio. Refrescantes. Pero lo que me convenció absolutamente para sumarme a este proyecto ha sido la frase “NYOVA va a construir una marca invencible”, no hay nada más invencible que la juventud.

¿Estás pensando en presentar ese diseño tuyo que te vuelve loco? Pues, desde mi experiencia, permíteme dos tips que jugarán a tu favor:

1. No a la multifunción, de verdad no es necesario que ese perchero se pliegue en seis hasta ser una mesita de noche ni que, añadiéndole cuerdas y tres barras, sea un columpio para los futuros hijos de la pareja. Lo que es, es.

2. No macroactúes, al Grupo Memphis o Alessandro Mendini les ha salido bien pero la mayoría de la gente agradecemos la simpleza y no tener que pensar para comprender una silla.

Hoy la única regla que marca el éxito se llama público, la gente. Cuando un diseño es aplaudido es porque ha tocado fibra y la emoción que lleva en sí coincide con la emoción de quién lo usa.

Lo veo en las casas que publico y me lo aseguran mis lectores; sólo funciona contar historias. Que las viviendas, los muebles, los objetos hablen (bien, por supuesto) de la vida de quienes los habitan.

Y ahora, cuéntame tu historia. Y cuéntamela on line, por favor, que lo sepan todos.